Sinéad O'Connor rompe una foto del Papa Juan Pablo II en 'Saturday Night Live'

Sinéad O'Connor rompe una foto del Papa Juan Pablo II en 'Saturday Night Live'



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El 3 de octubre de 1992, la música irlandesa Sinéad O'Connor aturde a la audiencia en el 30 Rockefeller Plaza y a los espectadores de todo Estados Unidos cuando rompe una foto del Papa Juan Pablo II durante una actuación en Sábado noche en directo.

O'Connor sorprendió al SNL personal cuando optó por cantar una versión acapella de la canción de Bob Marley "War" en lugar de una canción de su álbum reciente. Ella dio una interpretación cruda e intensa de la canción, que critica los “regímenes innobles e infelices” que mantienen a la gente en una “esclavitud subhumana”, cambiando algunas de las letras para mencionar específicamente el abuso infantil. Al final, O'Connor acercó una foto del Papa a la cámara y la rompió en pedazos, diciendo "Lucha contra el verdadero enemigo".

La audiencia permaneció en silencio durante toda la actuación, pero NBC informó haber escuchado a casi mil personas que llamaron enojadas durante los próximos días, así como a siete que llamaron para apoyar a O'Connor. Madonna, una especie de rival musical de O'Connor en ese momento, criticó su actuación y dijo The Irish Times: "Creo que hay una mejor manera de presentar sus ideas en lugar de romper una imagen que significa mucho para otras personas". La próxima semana SNL invitado, Joe Pesci, dedicó su monólogo de apertura a condenar a O'Connor. Dos semanas después, en un concierto tributo a Bob Dylan en el Madison Square Garden, gritaron fuera del escenario a O'Connor.

A pesar de la indignación, O'Connor se mantuvo firme en sus acciones y aclaró que quería "enfrentar algunas verdades muy difíciles", a saber, la epidemia de abuso infantil en su país natal.

Pasarían años antes de que la mayoría de los estadounidenses comprendieran el alcance del abuso en la Iglesia católica irlandesa y las instituciones relacionadas, pero el tema era demasiado personal para O'Connor. Cuando era adolescente, la cantante había pasado 18 meses en un manicomio de Magdalene (también conocido como lavandería de Magdalene), una institución nominalmente destinada a albergar a jóvenes rebeldes o promiscuos pero que, en varios casos, eran lugares de prácticas físicas, sexuales y abuso emocional de niños a manos del clero.

El año después de O'Connor SNL En apariencia, se descubrió una fosa común en los terrenos de una de esas instituciones, lo que provocó una investigación del Comité de los Derechos del Niño de la ONU. Cuando estos abusos y miles de otros casos de abuso infantil en Irlanda y Estados Unidos finalmente salieron a la luz en la década de 2000, el objetivo real de la impactante protesta de O'Connor se hizo cada vez más claro.


En 1992, Sinead O & # 8217Connor rompió una foto del Papa para exponer el abuso infantil de sacerdotes, nadie escuchó

Hace más de 25 años, Sinead O & # 8217Connor sorprendió a los espectadores cuando rompió una foto del Papa Juan Pablo II en un episodio de Saturday Night Live. El acto fue transmitido en vivo a millones y los locutores y comentaristas no pudieron explicar por qué hizo lo que hizo. Ahora, como ilustra el reciente y horrible descubrimiento en Pensilvania, ahora sabemos por qué O & # 8217Connor hizo esto.

En 1992, justo antes de una pausa comercial, O & # 8217Connor tomó la foto del Papa, la acercó a la cámara, la partió por la mitad y declaró que & # 8220Bueno triunfará sobre el mal & # 8221 y señaló que deberíamos & # 8220 Lucha contra el verdadero enemigo. & # 8221

La pedofilia ha sido durante mucho tiempo desenfrenada en la iglesia católica. Sin embargo, hasta hace poco, estos monstruos vestidos de sacerdotes y # 8217 habían actuado bajo la cobertura de la iglesia: sus fechorías fueron barridas, los niños ignorados y su abuso permitió que continuara.

Recientemente, sin embargo, todo esto ha comenzado a cambiar después del horrible informe que llegó de Pensilvania la semana pasada que detalla el abuso desenfrenado por parte de cientos de sacerdotes en un solo estado. Sería irresponsable pensar que este abuso tuvo lugar solo en Pensilvania. De hecho, como explica O & # 8217Connor, cruzó océanos.

Cuando O & # 8217Connor rompió la foto, estaba intentando exponer este abuso. Sin embargo, los medios de comunicación y la iglesia lo descartaron como & # 8220voodoo & # 8221 y lo atribuyeron falsamente al movimiento por los derechos de una mujer. Como señaló The Atlantic en 2012:

A la derecha, John Cardinal O & # 8217Connor en Nueva York católica sugirió que la cantante había empleado & # 8220voodoo & # 8221 o & # 8220sympathetic magic & # 8221 para destruir físicamente a su enemigo en el Vaticano, una elección de imágenes extraordinariamente pobre para una autoridad de la Iglesia que intenta silenciar a una mujer abierta. A la izquierda, Richard Roeper en el Chicago Sun-Times celebró a Sinead por proporcionar & # 8220 un momento de televisión verdaderamente genial & # 8221. Él asumió de improviso que ella estaba protestando por las posiciones del Vaticano sobre los derechos de las mujeres o los derechos de las mujeres o la violencia en curso en Irlanda del Norte, pero centró sus elogios en O & # 8217Connor & # 8217s perspicacia como animador.

Los estadounidenses y el mundo en general se quedaron en la oscuridad sobre lo que ella realmente quería decir. Esto fue a pesar del hecho de que la propia O & # 8217Conner explicó exactamente a qué se refería en una entrevista con la revista Time un mes después de la actuación en SNL.

No es el hombre, obviamente, es la oficina y el símbolo de la organización que representa. En Irlanda, vemos que nuestra gente está manifestando la mayor incidencia en Europa de abuso infantil. Esto es un resultado directo del hecho de que no están en contacto con su historia como pueblo irlandés y del hecho de que en las escuelas, los sacerdotes han estado golpeando a los niños durante años y abusando sexualmente de ellos. Este es el ejemplo que se ha dado a la gente de Irlanda. Han sido controlados por la iglesia, las mismas personas que autorizaron lo que se les hizo, que dieron permiso para lo que se les hizo.

Como el abuso infantil desenfrenado en la iglesia católica aún no se había expuesto por completo, el entrevistador no pudo establecer la conexión entre el Papa y el abuso infantil, por lo que O & # 8217Connor entró en más detalles sobre su propio abuso mientras asistía a la escuela católica.

Sexual y físico. Psicológico. Espiritual. Emocional. Verbal. Iba a la escuela todos los días cubierta de moretones, forúnculos, orzuelos y ronchas en la cara, lo que sea. Nadie dijo una maldita palabra ni hizo nada. Naturalmente, estaba muy enojado por todo el asunto, y tenía que averiguar por qué sucedió & # 8230 Lo que más me ayudó fue el grupo de 12 pasos, los Hijos Adultos de Alcohólicos / Familias Disfuncionales. Mi madre era adicta al Valium. Lo que me pasó es resultado directo de lo que le pasó a mi madre y de lo que le pasó en su casa y en la escuela.

O & # 8217Connor fue uno de los miles de niños en todo el mundo que fueron abusados ​​por el clero en las escuelas católicas. Cuando los sacerdotes o el clero eran sorprendidos abusando de niños, no eran expulsados, sino que la mayor parte del tiempo simplemente eran trasladados a una nueva diócesis.

Ahora estamos viendo el resultado inevitable de un encubrimiento tan repugnante.

Como informó TFTP la semana pasada, un informe mordaz del gran jurado reveló que cientos de sacerdotes católicos en el estado de Pensilvania abusaron sexualmente de niños pequeños, una parte se centra específicamente en Pittsburgh, donde casi 100 sacerdotes están acusados ​​de dirigir una red de pedófilos donde se ayudaron mutuamente a presas. en niños indefensos sin supervisión.

El informe afirma que al menos 99 sacerdotes de la diócesis de Pittsburgh estaban involucrados en la red de pedófilos, nueve de los cuales no fueron nombrados, y recibieron ayuda de funcionarios locales que se negaron a explorar investigaciones sobre el abuso porque se consideró "mala publicidad" para la Iglesia Católica.

Los sacerdotes están acusados ​​de trabajar juntos en una red depredadora que estuvo en marcha durante años en la que “fabricó pornografía infantil, compartió inteligencia sobre las víctimas y dio grandes cruces de oro a ciertos niños para marcarlos como si ya estuvieran "arreglados", por abuso, ”Según un informe de Penn Live.

Una semana después de que O'Connor rompiera la foto del Papa, el actor Joe Pesci mostró la misma foto rota y señaló que la había vuelto a pegar. Sus palabras fueron recibidas con un aplauso masivo. Pesci luego amenazó con & # 8220smack & # 8221 O & # 8217Connor por lo que hizo, y la multitud reaccionó con aún más aplausos.

A medida que salga a la luz más de esta corrupción y abuso, parece que Pesci, los fanáticos de SNL de los 90 & # 8217 y el mundo pueden deberle a Sinead O & # 8217Connor una disculpa, ya que lo hizo por el objetivo hace 25 años, y nadie escuchó.


Sinead O & # 39Connor rompe la foto de Pope en SNL

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¿Recuerdas cuando Sinead O & # 8217Connor rompió una foto del Papa en SNL?

Sinead O & rsquoConnor ha tenido varios momentos controvertidos en sus décadas de carrera.

Sin embargo, quizás uno de los más comentados fue el momento en que rompió una foto del Papa en Saturday Night Live (SNL), créanlo o no, eso fue hace 28 años hoy.

El público de SNL quedó atónito cuando el cantante de Nothing Compares 2U rompió una foto del Papa Juan Pablo II durante una transmisión en vivo desde el Rockefeller en los Estados Unidos el 3 de octubre de 1992.

El momento ahora icónico sucedió cuando dio una interpretación a capella de la canción de Bob Marley & lsquoWar & rsquo, reemplazando una letra con las palabras & lsquochild abuse & rsquo.

Mientras terminaba, mostró una foto del Papa a la cámara y la rompió en pedazos mientras proclamaba & lsquofight al verdadero enemigo & rsquo.

Como puede imaginar, el público en casa se sorprendió por las acciones de Sinead & rsquos y NBC informó haber recibido cerca de 1,000 llamadas telefónicas enojadas durante los días siguientes.

Si bien muchos criticaron a Sinead & ndash, incluido el actor Joe Pesci, que volvió a pegar la misma foto la semana siguiente en SNL & ndash, ella se mantuvo firme en una carta argumentando que quería que la gente `` enfrentara algunas verdades muy difíciles ''.

Después de su actuación, Dubliner envió una carta a docenas de organizaciones de noticias, explicando: & lsquoLa única razón por la que abrí la boca para cantar fue para contar mi historia y hacerla oír & rsquo.

"Mi historia es la historia de incontables millones de niños cuyas familias y naciones fueron destrozadas en el nombre de Jesucristo", escribió, según informó el LA Times.

En declaraciones a Time al mes siguiente, según informó The Atlantic, dijo que su problema no era con el Papa personalmente, sino con la oficina de & lsquothe y el símbolo de la organización que él representa. & Rsquo

En 2010, escribiendo en el Washington Post, el cantante explicó: & lsquoSabía que mi acción causaría problemas, pero quería forzar una conversación donde era necesario uno & rsquo.

En marzo de 2020, Sinead fue nombrada Mujer del año de 1992 por Time & rsquos en la revista & rsquos 100 Women of the Year.

La actriz y directora Olivia Wilde escribió sobre el icónico Sinead: & lsquoComo irlandesa, O & rsquoConnor era consciente del peligro de criticar a una entidad poderosa como la iglesia.

“Ella tomó ese riesgo para exigir públicamente justicia para los niños que fueron abusados ​​sexualmente por miembros del clero. Nueve años después de su actuación, el Papa Juan Pablo II reconoció y se disculpó por la larga historia de abuso sexual de la iglesia y rsquo.

Después del artículo de Time, Sinead dijo que estaba "honrada y encantada" de haber sido incluida, pero agregó en un tweet separado: "Hay un error en el artículo de Time, que se imprimió por primera vez hace años, pero no es exacto".

"Nunca fui abusado sexualmente por el clero". Y nunca dije que lo fuera. Y no sé cómo alguien lo dedujo de todo lo que dije. Mis abusadores no eran clérigos. & Rsquo


Sinéad O'Connor explica por qué rompió la foto del Papa en 'SNL'

Después de años de especulaciones, el músico irlandés Sinead O & # 8217Connor reveló su razonamiento detrás de su infame aparición & # 8220Saturday Night Live & # 8221 en la que destruyó una foto del Papa. La cantante de & # 8220Trouble of the World & # 8221 hace una explosión en sus nuevas memorias, & # 8220Memories, & # 8221, que fue citada por This Week Rolling Stone.

El incidente ocurrió en octubre de 1992, cuando el cantante de & # 8220Success Made Our Home Failure & # 8221 recortó una foto del Papa Juan Pablo II en el escenario mientras actuaba en & # 8220SNL & # 8221. Como informa Rolling Stone, el truco llevó a que el ganador del Grammy fuera desterrado de por vida de la NBC y, unas semanas después, incluso fuera del escenario en el concierto tributo a Bob Dylan & # 8217.

En ese momento, O & # 8217Connor, ahora de 54 años, dijo que había roto la foto para protestar por el abuso sexual de niños por parte de la Iglesia Católica. Sin embargo, recientemente reveló que la historia es mucho más profunda.

& # 8220Mi intención siempre fue destruir la foto del Papa & # 8217 de mi madre & # 8221, escribe. & # 8220 Representaba mentiras, mentirosos y abusos. Las personas que guardaban estas cosas eran el diablo, como mi madre. & # 8221

Unos meses antes de que Sinead O & # 8217Connor actuara en & # 8220SNL & # 8221 en junio de 1992. Getty Images

O & # 8217Connor escribe que fue a la casa de su madre después de su muerte y & # 8220 quitó de la pared de su habitación la única foto que tuvo, la del Papa Juan Pablo II. & # 8221

El artista explica que & # 8220 esto fue tomado cuando hizo una gira por Irlanda en 1979 & # 8221. Recordó cómo Pope le había dicho a & # 8220 los jóvenes de Irlanda & # 8221 que los adoraba después de un espectáculo de besos en el suelo en el aeropuerto de Dublín, como si el vuelo hubiera sido & # 8220demasiado aterrador. & # 8221

& # 8220Qué burla, & # 8221 se burló del musulmán educado en el catolicismo romano en las memorias. & # 8220 Nadie nos amaba. Ni siquiera Dios. Claro, incluso nuestros padres no pudieron & # 8217t soportarnos. & # 8221

Sinead O & # 8217Connor & # 8217s New Memoir.Memories, & # 8220 A partir del 1 de junio. imágenes falsas

Dijo que lo mantuvo con él durante años. & # 8220 Nunca supe cuándo, dónde o cómo lo destruiría, pero lo destruiré cuando sea el momento adecuado & # 8221, dijo.

Antes de su aparición & # 8220SNL & # 8221, la cantante irlandesa-inglesa estaba leyendo artículos en periódicos irlandeses sobre niños abusados ​​por sacerdotes que luego no iban acompañados.

Según los informes, el truco de extracción de fotos se inspiró en un incidente de 1978 cuando Bob Geldof rompió una foto de Olivia Newton-John y John Travolta en & # 8220Top of the Pops & # 8221. Según los informes, el músico estaba furioso cuando el dúo & # 8217s record & # 8220Summer Nights & # 8221 encabezó las listas durante siete semanas antes de que su exitoso sencillo & # 8220Rat Trap & # 8221 finalmente los golpeara.

Casi 30 años después, O & # 8217Connor no se arrepiente de haber capturado a Pope en cámara.

& # 8220Todo el mundo quiere una estrella del pop, ¿ves? & # 8221 Ella escribió. & # 8220Pero yo & # 8217 soy un cantante de protesta. Solo tenía cosas que sacar de mi pecho. No tenía deseos de fama. & # 8221


Sinéad O’Connor todavía está de una pieza

BRAY, IRLANDA - La oficina de Sinéad O'Connor es un porche de vidrio con forma de pentágono que también es la entrada a su casa. La mayoría de los días, antes de que salga el sol sobre el mar de Irlanda, estará sentada allí, fumando un cigarrillo, tomando una taza de café azucarado o revisando su iPad. Incluso puede coger una guitarra.

Cuando el agua se agita con el viento, el lugar puede ser inquietantemente hermoso, "Ulises" cobró vida. No es que O'Connor, nacido a solo cuatro paradas de la línea del tren en el suburbio de Glenageary, en Dublín, se sienta particularmente romántico con el escenario.

“Odio vivir en Irlanda”, dice. “Mi hogar espiritual es América. Sé que mi cigüeña debería haberme dejado en Estados Unidos. Pero se emborrachó en Dublín. Hace mucho frío, es miserable. Todo es muy caro. Amo a Estados Unidos, pero nunca podré salir de Irlanda. No dejaría a mis nietos ni a mis hijos ".

Hay cuatro hijos, un par de nietos, cuatro exmaridos y un exnovio, Frank, que vive a poca distancia a pie de Strand Road con su hijo, Yeshua, de 13 años. Está su padre, una hermana y tres hermanos, todos dentro de una unidad. La conocen no como la estrella del pop que saltó a la fama cantando "Nothing Compares 2 U", sino como una mujer ingeniosa, compasiva, difícil, intrépida, juguetona e impredecible que ha luchado, personal y profesionalmente, desde que rompió esa fotografía. del Papa en “Saturday Night Live” en 1992. Y recuerdan la última vez que O'Connor se fue de casa.

En 2015, los médicos de Irlanda realizaron una histerectomía radical para aliviar la endometriosis crónica de O'Connor. Pero el procedimiento la llevó a una menopausia prematura, que no fue diagnosticada ni medicada, dice, y la hizo volverse "completamente loca". Se mudó a Chicago, donde tenía amigos, luego se mudó a la cercana Waukegan, vivió en un motel y se ofreció como voluntaria en un hospital para veteranos. A medida que su depresión se agravaba, se dirigió a San Francisco y se registró en un centro de tratamiento muy respetado. Finalmente aterrizó en un Travelodge de Nueva Jersey, donde, en agosto de 2017, O'Connor publicó una súplica de 12 minutos en Facebook haciendo referencia a los intentos de suicidio y la intensa soledad. Eso llevó a una aparición imprudente en “Dr. Phil ".

John Reynolds, su primer marido y productor desde hace mucho tiempo, voló a Estados Unidos y trajo a O'Connor a Irlanda. Y con eso, uno de los artistas más grandes y originales de la música contemporánea pareció desvanecerse.

Pero el mes pasado, O'Connor, de 53 años, viajó en silencio a la costa oeste para la primera etapa de una mini gira, ocho shows en clubes repartidos en 12 días. Fueron un primer paso para recuperar una carrera prácticamente abandonada durante los años de agitación, conflictos familiares y conciertos cancelados. Todo parecía perdonado. Las multitudes estaban hechizadas cuando O'Connor, descalza y con un hiyab, se convirtió al Islam en 2018, los hipnotizó con un conjunto de 17 canciones que se extendió a lo largo de su carrera.

Han pasado cinco años desde la última vez que el público vio a Sinead O’Connor en un escenario y tres años desde un desgarrador grito de ayuda. (Erin Patrick O'Connor / The Washington Post)

"Decir que era religioso sería quedarse corto", dijo Kathleen Hanna de Bikini Kill, quien vio la actuación del 9 de febrero en el Teatro El Rey en Los Ángeles.

Todavía hay momentos en los que O'Connor se derrumba, ya sea con furia, lágrimas o una especie de autodesprecio. Pero durante su última estancia en el hospital, que finalizó el pasado mes de mayo, aprendió un concepto importante, que se ha convertido en su mantra: la aceptación radical. Cuando era niña, sufrió abusos por parte de su madre profundamente religiosa que permanece con ella décadas después de la muerte de su madre. En el pasado, ha tratado de luchar y desviarlo, a veces arremetiendo contra otros. Ha aprendido que esto no ayuda.

"Porque ese tipo de dolor no desaparece", dice O'Connor. “Solo aprendes a vivir con eso. La música es donde puedo manejarlo ".

O'Connor, a la derecha, se sienta con Jackie Rainey, miembro de su banda, en el Teatro El Rey en Los Ángeles, donde actuó el 9 de febrero (Lindsey Best para The Washington Post)

Traduciendo el dolor

Puede ser increíblemente tranquila y paciente. Ella también puede explotar. Puede hablar elocuentemente sobre Jesús o el Corán o ponerse lo suficientemente azul como para hacer sonrojar a Amy Schumer, a veces en la misma conversación. Puede ser tímida e insegura. Y, sin embargo, no dudó en mirar hacia abajo a las cámaras de la televisión estadounidense para llamar a uno de los hombres más poderosos del mundo.

"Todo es soul", dice Bob Geldof, coorganizador de Live Aid y líder de Boomtown Rats que creció en el mismo vecindario que O'Connor. “Es un alma atribulada y necesita dolor y un intento de encontrar un entendimiento a través de su voz y su música. El dolor da lugar a una gran ira, que puede que no se comprenda en absoluto. [La gente] no entiende muy bien la intensidad o cómo un dolor personal se traduce en una especie de rabia empática. El caso es que no es necesario. Puedes escuchar una de sus canciones ".

Las canciones. Muy alfabetizado, con referencias a Yeats, Alex Haley y el Antiguo Testamento. Una mezcla de realidad y ficción. Sin miedo, ya sea para documentar el racismo, la hipocresía política o un mal novio.

Michael Stipe recuerda haber sido profundamente influenciado por O'Connor a finales de los 80. Terminó adoptando sus gestos para su propia interpretación en el video de R.E.M. para "Losing My Religion". También hizo una versión de una de sus canciones, "The Last Day of Our Acquaintance", en concierto.

"En mi línea de tiempo, hay una línea directa de Patti Smith a Sinead O’Connor", dice Stipe, invocando al poeta punk laureado de la década de 1970. “Mucha gente se ha alejado de ella, de mí a Miley Cyrus. Ella es uno de nuestros grandes íconos vivientes ".

O'Connor actúa en los Países Bajos en 1988 (Frans Schellekens / Redferns / Getty Images).

El atractivo de la cantante irlandesa era más que música. (Frans Schellekens / Redferns / Getty Images)

O'Connor actúa en los Países Bajos en 1988. (Frans Schellekens / Redferns / Getty Images) El atractivo del cantante irlandés era más que música. (Frans Schellekens / Redferns / Getty Images)

Hoy en día, puede ser difícil comprender lo impactante que habría sido encontrarse con O'Connor cuando aterrizó por primera vez a fines de la década de 1980. Esto fue antes de Courtney Love, Alanis Morissette, riot grrrls, Liz Phair o Lilith Fair. Con raras excepciones, Madonna, Annie Lennox, las mujeres de MTV tocaban candy pop o servían como dulces para los espeluznantes grupos de hair metal. O'Connor, que todavía tenía 20 años cuando debutó, "The Lion and the Cobra", en 1987, podía cantar con cualquiera, pasando de las frases más delicadas a los aullidos a pleno pulmón que saltaban una octava. Escribió una de las canciones políticas más desgarradoras del momento, "Black Boys on Mopeds" y puso un poema del siglo XVII al ritmo de "Funky Drummer" de James Brown. El impresionante video de "Nothing Compares 2 U", en gran parte un primer plano del expresivo rostro de O'Connor, la convirtió en la primera artista femenina en ganar el video del año de MTV.

Y su atractivo era más que música. También estaba la mirada. Cabeza zumbada, Doc Martens, ojos acerados e intensos excepto cuando rompió en una sonrisa traviesa y con hoyuelos. Como si hubiera una broma que solo ella entendiera.

"Su voz me hizo sentir como si existiera en un mundo más amplio", dice Hanna, una estudiante universitaria cuando recibió su primera cinta de O'Connor. "Ella podía cantar algo con muchas partes bonitas, pero también se podía escuchar la rabia, la sexualidad y el humor".

Fiona Apple tenía 11 años cuando vio los Grammy por televisión en 1989. O'Connor interpretó "Mandinka" sola en el escenario, con un sujetador y el pijama de su hijo Jake metido en sus jeans.

"Ella me inspiró", dice Apple. "Ella me mostró cómo ser sin adulterar uno mismo y simplemente ser libre".

Anoche soñé que estaba en llamas

Las llamas a mi alrededor se sentían tan reales para mí

Y a medida que se elevaban más y más alto.

Escuché tu dulce voz llamándome.

Como, como, como un mar en paz.

Eso es para mí tu brillante presencia.

Eres demasiado joven para ser adicto como eres.

Corriendo como si no tuvieras padre o madre.

Y soy viejo y ya no puedo perseguirte.

Por carreteras o debajo de puentes o sobre muros.

Ven a casa. Ven a casa, joven.

Deja las calles y ven.

Porque no te pertenecen.

Y el paraíso tan dulce yace bajo los pies de tu madre.

Y no estoy completo sin ti.

Esta noche soñaré que estamos en el cielo.

Sentado debajo de ese manzano.

No estar a los seis ni a los siete.

Solo estar contigo, estar conmigo.

Como, como, como un mar en paz.

Eso es para mí tu brillante presencia.

O'Connor dice que su momento de mayor orgullo sigue siendo el más famoso, esa aparición en 1992 en "Saturday Night Live". Fue entonces cuando decidió, sin decirle a los productores del programa ni a su publicista, que usaría su apariencia promocional para entregar un mensaje político a uno de sus objetivos frecuentes, la Iglesia Católica. Esto fue más de una década antes de los informes generalizados en la prensa estadounidense sobre el abuso sexual y los encubrimientos por parte del clero. Para entonces, en Irlanda, O'Connor ya había visto informes más pequeños del comportamiento.

Después de interpretar la canción de protesta de Bob Marley, "War", O'Connor levantó una fotografía del Papa Juan Pablo II a la cámara, rompió la imagen en pedazos y declaró "luchar contra el enemigo real".

La cámara cortó en silencio. Esa semana, O'Connor fue atacada en los titulares (New York Newsday: "Sin pelo, sin sabor"), sus discos fueron amontonados y aplastados en Manhattan y, en un tributo a Bob Dylan en el Madison Square Garden con entradas agotadas, gritos de rabia. la sacó del escenario.

O'Connor se emocionó este mes cuando la revista Time la nombró una de las 100 mujeres del año, junto con Hillary Clinton, Aretha Franklin y Angela Davis, y destacó el riesgo que asumió al hacer una postura tan pública. Pero los 28 años transcurridos desde la ruptura de la imagen del Papa han sido, dice, “increíblemente aislantes. Haber sido tratado como un caso mental por eso. Fuera del escenario y dentro. En privado y en público. Incluso en mi cama ".

"Si hubieran podido quemarla en la hoguera", dice Hanna, "lo habrían hecho".

Kris Kristofferson acompaña a O'Connor durante el tributo a Bob Dylan de 1992 en el Madison Square Garden de Nueva York, poco después de la controversia fotográfica de "Saturday Night Live". (Ron Frehm / AP)

Encontrar la paz

Ha habido ocasiones en las que O'Connor ha estado ansiosa por llamar la atención de aquellos por quienes se sentía agraviada. La lista de objetivos es larga, incluidos familiares, gerentes, amigos, Bono, Madonna, Prince e incluso Bob Geldof. Se metió en una disputa pública con Miley Cyrus después de escribir una carta abierta, en 2013, advirtiendo a la cantante "con un espíritu maternal y con amor" que su video "Wrecking Ball" mostraba que estaba siendo "proxeneta". Hace tres años, acusó a Arsenio Hall de suministrar drogas a Prince, lo que provocó una demanda de $ 5 millones del ex presentador de un programa de entrevistas, que luego abandonó.

Aunque O'Connor reconoce estar y causar una cantidad considerable de dolor, también dice que parte del dolor no fue intencional.

“Mi verdadera naturaleza”, dice, “es como una persona muy cariñosa que no quiere lastimar a la gente o causar daño o ser lastimada. Eso no significa que, como artista, dejaría de desafiar a otros artistas. No significa que ya no esté jodiendo a Sinead O'Connor. Solo significa que no soy un cañón suelto ".

O'Connor se convirtió al Islam en 2018 (Lindsey Best para The Washington Post)

Ha encontrado una especie de paz en el Islam, adoptando un nombre musulmán, Shuhada, aunque sigue usando Sinead profesionalmente. La belleza de ser musulmana es que no tiene que descartar lo que aprecia de otras religiones.

“El cristianismo me mintió como irlandés”, dice. “El cristianismo no hizo más que violar a la gente de Irlanda, metafórica y literalmente. Por eso me gusta el Islam. Porque puedo llevarme las cosas que abracé. Jesús todavía está allí, pero es el Jesús lo que tiene sentido para mí ".

Estos mensajes de texto fueron parte de un intercambio con el escritor Geoff Edgers. Le preguntó a O'Connor por qué tenía tanta culpa por la ira que tenía sus raíces en el abuso infligido por su madre.

Miércoles 4 de marzo, 5:00 a. M. GMT

Me siento como si fuera un monstruo. Me siento fatal. Me saco de mí a los mierdos vivos - & # 8201 - & # 8201-. Estoy lleno de dolor al respecto sería una mejor manera de describirlo.


Sinéad O'Connor: "Siempre estaré un poco loco, pero está bien"

S inéad O'Connor ha sido prácticamente invisible durante los últimos años. Sin embargo, hay una buena razón, me dice con su habitual desprecio por las sutilezas sociales. “He pasado la mayor parte del tiempo en el manicomio. Prácticamente he estado viviendo allí durante seis años ". Hace una pausa, da una calada intensa a su cigarrillo y me advierte que no sea igualmente políticamente incorrecto. "Solo nosotros podemos llamarlo el manicomio: los pacientes".

O'Connor es una gran música: su versión de 1990 de Nothing Compares 2 U de Prince es uno de los cinco minutos más trascendentes en la historia del pop, y la lágrima solitaria que cae de su ojo en el video adjunto es una de sus imágenes más hermosas. El sencillo encabezó las listas de éxitos en todo el mundo, al igual que el álbum del que fue extraído, I Do Not Want What I Haven’t Got. Sorprendentemente, en los 31 años que han pasado, nunca ha tenido otro single de éxito en el Top 10 del Reino Unido y solo un álbum Top 10. Y, sin embargo, sigue siendo un nombre familiar.

Sinéad O'Connor cantando Nothing Compares 2 U

Quizás O'Connor siempre estuvo destinada a ser mejor conocida simplemente por ser ella misma: la angelical skinhead que maldijo como un soldado y conmocionó al mundo con acusaciones de abuso sexual infantil.Una mujer que protagonizó sus propias crisis de salud mental en público que se convirtió en católica. sacerdote y luego "volvió" al Islam que tuvo cuatro hijos con cuatro hombres diferentes, cuando todas estas cosas eran inauditas o tabú. Sus álbumes a menudo han sido groseramente poco comerciales: canciones tradicionales irlandesas en Sean-Nós Nua, versiones de roots reggae en Throw Down Your Arms. Ha habido álbumes magníficos, relativamente poppy, como Universal Mother, pero incluso eso presentó una polémica hablada sobre por qué la hambruna irlandesa no fue en realidad una hambruna, y comparó al país con un niño abusado. O'Connor debe ser una de las estrellas del pop más reticentes. Cuando le dijeron que Nothing Compares 2 U estaba en el número 1, lloró, y no de felicidad.

No es solo su entusiasmo por levantar dos dedos en la convención lo que la hace infinitamente fascinante. O'Connor es una figura enormemente empática, la suya es una vulnerabilidad con la que todos podemos identificarnos. Y a menudo se demuestra que tiene razón, mucho después del evento. La última vez que nos vimos, hace 11 años, O'Connor era un sacerdote católico (había sido ordenada por una iglesia disidente en 1999) que acababa de ser reivindicada. En 1992, rompió una foto del Papa Juan Pablo II en Saturday Night Live como protesta por el abuso sexual infantil en la iglesia católica. En ese momento, mucha gente la descartó como una auto publicista chiflada. Dos semanas después, la abuchearon fuera del escenario en un concierto tributo a Bob Dylan, y sus récords fueron aplastados públicamente. Pero en 2010 el Papa Benedicto XVI emitió una disculpa a las víctimas de décadas de abuso sexual por parte de sacerdotes católicos en Irlanda, expresando su "vergüenza y remordimiento" por sus "actos pecaminosos y criminales". (Consideró que la disculpa era totalmente inadecuada y calificó al Vaticano como "un nido de demonios y un refugio para los criminales").

En el programa de televisión The Roxy en 1987. Fotografía: ITV / Rex / Shutterstock

Ahora, O'Connor publica sus memorias. El libro Recuerdos se ha estado elaborando durante mucho tiempo. Por primera vez, ha escrito sobre el abuso infantil que sufrió a manos de su madre. El libro es una serie de viñetas bellamente observadas en lugar de una autobiografía convencional: nos lleva del abuso a la cleptomanía, el reformatorio, el estrellato pop, hostigamiento al Papa, herejía, apostasía, rupturas, rupturas, hijos, matrimonios y relaciones con celebridades que han dado forma a su vida. La escritura, sobre todo al relatar su infancia, es lírica, divertida y angustiada, y las revelaciones llegan de forma espesa y rápida.

Está en su casa en Wicklow cuando hablamos, vestida de gris: suéter gris, hijab gris (cambió su nombre fuera de escena a Shuhada Sadaqat cuando se convirtió en musulmana en 2018), cabeza rapada gris recortada y ceniza gris marica. Ahora tiene 54 años, sus mejillas están más redondeadas pero sus ojos aún brillantes. Durante tres horas, habla y habla: elocuente, indiscreta, tonta, conmovedora, conspiradora.

"Nací con una fe enorme y nunca se fue". Fotografía: Linda Brownlee / The Guardian

En Recuerdos, captura la forma en que veía el mundo cuando era joven. She describes her fear on the day her father left, and her mother moved her and her siblings into the garden hut and locked them out of the house. She was eight years old. “I knelt on the ground in front of the gable wall and wailed up to the landing window to get her to let us into the house when it got dark. That is when I officially lost my mind and became afraid of the size of the sky.” This particular incident shaped much of her life, she tells me. “That’s why I’m agoraphobic. I find it difficult being outside. I don’t mind when it turns into black night, but once the hours of dusk come, I get very anxious.”

O’Connor grew up in Glenageary, County Dublin, the third of five children born to Marie and John. The family were middle-class, fairly well off, practising Catholics and dysfunctional. When her parents split up, she says, her father (a structural engineer turned barrister) became only the second man in Ireland awarded custody of his children and a campaigner for the right to divorce.

In the book, she recounts her mother’s physical and sexual abuse, including the times she ordered O’Connor to strip naked, lie on the floor with her arms and legs splayed open, then hit her repeatedly in her private parts. She is convinced her mother wanted to destroy her reproductive organs. “She had a thing about wanting me to be a boy. She didn’t want girls.”

Performing in 1997. Photograph: Simon Ritter/Redferns

O’Connor closely resembled her mother. Was she aware at the time of how alike they looked? “Yes. I’ve often thought she did all this to me because I was the child who reminded her most of herself.” Did it worry her that she looked like her? “Yeah. I think that’s why I continue to shave my head, because if I have hair I look more like her and I don’t like to see her in the mirror. There’s no picture of her in the book.”

She says it was her mother who forced her into thieving as a little girl. They would collect money in charity boxes, then Marie would steal all the donations – sometimes as much as £200 a night. “My mother was a kleptomaniac. She would visit houses that were for sale just so she could steal shit out of them. She would take money out of the church plate.” But her parents had plenty of money, didn’t they? “Exactly. My father was very well-off. When my mother died, we were living like she had no money, with no heat, no electricity, no hot water. The bitch dies and there’s 250 grand in the bank!”

O’Connor says she never wanted to steal, but then she found she was addicted to it, like her mother. “I became a kleptomaniac as well. My father took me on holiday with the rest of the kids when I was 13 or 14 and I stole a rug out of the hotel room. I’d steal shit for the sake of stealing it.” She would take things from shops to order for her schoolfriends. The young O’Connor was a talented sprinter she’d put on the clothes she wanted to nick, walk to the exit, then run. At the age of 14, she got caught stealing a pair of gold shoes for a mate and was sent to a reform school run by nuns.

When O’Connor was 18, her mother was killed in a car crash. In the past, she has said she loved her despite everything, and never recovered from her death. Today, she simply says she was relieved that she died. Does she think her mother was ill or just cruel? “I think she was an evil person.” But she doesn’t believe it was her fault. “When I look at photos of the woman she was before she got married, she was a joyful, gleaming, happy young woman, and I feel something possessed her. It was the devil in her.”

‘I was furious. Nobody could deal with me.’ Photograph: Linda Brownlee/The Guardian

O’Connor’s worldview has always been one of gods and devils – perhaps not surprisingly for somebody who was brought up to believe the incontestable truth of the scriptures. Of her 20-odd tattoos, all but one are scriptural. On the back of her hand is printed “The lion of Judah shall break every chain” (“My Rastafari fist”), on the other “Lumen Christi” (light of Christ), and on her chest is a huge Jesus tattoo. On her neck is “All things must pass”, another biblical quote. The exception is a tattoo saying “Vampire slayer” – which is what some friends called her after the Saturday Night Live incident.

She began writing her memoir in January 2015 when she was in a good place. But then she had a prolonged and catastrophic breakdown, brought on partly by one of her children becoming seriously ill she also had a radical hysterectomy later that year. “Everything went fucking pear-shaped. I went through what you call surgical menopause, which is like menopause multiplied by 10,000. Then I didn’t write anything again for four years. The first half I wrote on a laptop at home, the second half I dictated from the nuthouse.” The difference is obvious – the early part of the book is economic, tonally assured, poetic, writerly the latter pacy, gossipy and entertaining.

After the hysterectomy, her mental health took a dive. “Nobody had explained to me or my family that she’s going to be a crazy bitch because we took her ovaries for no reason. So the children were terrified of me.” How was she terrifying? “Angry. Raging. I was furious. I was completely gone. I was suicidal.” She says she scared everybody off. “Nobody could deal with me. I was very isolated and alone. I’d be looking at them, thinking, what the hell are they all frightened of?”

She admitted herself as an inpatient to the psychiatric hospital St Patrick’s in Dublin in 2016. O’Connor assumed the staff wouldn’t be able to cope with her either. She says she was hard work when she arrived on the locked ward. “You test them. You show them your ugly side and you’re like: ‘I bet you throw me out now.’ After about three years I realised they weren’t going anywhere. In fact they loved me very much indeed.”

Rememberings is partly dedicated to St Patrick’s. She calls the hospital her second home. “Thank God I spent a lot of the last six years there, because otherwise I wouldn’t be alive.” Most of the time, she was on an open ward, learning about her mental health. “I’m 10% bipolar, apparently, 40% complex traumatic stress and the rest is borderline personality disorder.” Did she try to kill herself in hospital? "No. Nunca. I went there all the time because I was suicidal. I would take myself there. In the past I have made several suicide attempts. I would take the pills and say to God: ‘OK it’s up to you, you decide’ and then of course I would wake up three or four days later. Clearly God thinks I’m such a pain in the arse that he doesn’t want me either.” She grins. “I’m a strong little fucker. I wasn’t meant to die.”

It was the times when she signed herself out of their care that the disasters happened. In 2017, she convinced herself everybody in Ireland and Britain had given up on her, so she headed for America to see friends. In fact, she ended up living alone in a motel in not-so-quiet desperation. That was when she put a video on Facebook in tears to tell the world she was in urgent need of help: “My entire life is revolving around not dying, and that’s not living.” It was terrifying – for her and for her fans. She managed to get back to Ireland, and readmitted herself to hospital. Today, she says she wasn’t only mentally ill at the time, she was in physical agony with gallstones. Social media has often brought the worst out of her. “Twitter is really for lonesome people, isn’t it?” ella dice. “And I was desperately, desperately lonely.”

In one way or another, O’Connor says, she has always had issues with self-esteem. In the book she writes about how her sister Éimear tried to boost her. “She made me look in the mirror when I was 23 or 24 and say, ‘I am loving, I am lovable, I love and accept myself exactly as I am’ and she’d make me give myself a kiss.” And did she believe it? “I probably only started believing in January of this year.” Has she kept on doing it? “Sometimes I still do it. If I’ve managed to achieve something if I’ve managed to have a shower or I’ve managed to clean the house, I’ll say to myself: ‘You’ve achieved a lot today, that was great.’ But I don’t do it looking in the mirror.” She pauses. “Now and again I’ll give myself a kiss in the mirror or say, you fucking rock!”

On stage in San Francisco in 2020. Photograph: Tim Mosenfelder/Getty Images

Her last stint at St Patrick’s was her longest – eight months. And it was this January that she and the hospital agreed she was fit to leave. “They’d been threading this thing together in me for six years. Both you and your team know when you’re ready.” How did she feel different? “I didn’t feel sad any more, I didn’t feel depressed, I didn’t spend all day terrified, I was able to go out, I was able to have fun, I was able to spend a day not beating the shit out of myself for my flaws.” She is cutting back on her work hours to focus on the essentials – paying bills, keeping the house clean and not being overwhelmed.

She puts out yet another cigarette, prepares to light the next, then stops. “Can I just take a piss?” A minute later she returns. “Wonderful piss,” she says. I ask whether she learned anything about herself from writing the book. “I learned how very, very lucky I was. Coming from where I did, and then to walk around the world having this fantastic adventure. Sometimes I would ring my father, saying something bad had happened to me, and he’d always say that’s part of the adventure, that’s part of life. You know the Harrison Ford movies, he’s always being chased by a boulder or in a pit of snakes, but it’s all part of the adventure? It’s scary, but it’s fun.”

Towards the end of her stay in hospital, she started to appreciate her talent for the first time. When she was planning to tour (before it got cancelled by the pandemic), she worried that she may have forgotten the lyrics to her songs. “So I went on YouTube to remind myself. I had never done that before and I thought, holy shit, that’s me that’s quite good!” Is she thinking of any particular songs? “A lot was about the live performance, like on Jools Holland I did two songs called Fire On Babylon and Famine. I was a skinny young lady and I thought, where did that voice come from?”

Did she think she was beautiful? “When I look back, I think, yeah, that’s a pretty girl. Not any more.” And at the time? “That was never something in my mind. I’m Irish and I grew up in the 70s when to be a good Catholic you had to think you were shit you weren’t allowed to boast, you weren’t allowed to be proud of yourself. You would never declare: I am loving and lovable!”

O’Connor says she was terrified of reading Rememberings: she thought she would find the chapters on her childhood triggering. There came a point when she couldn’t avoid it any longer, because she had to read the audio book. Did she find it tough? “No, the only bit that fucked me up was the Prince chapter. When I read it, I was like, holy fuck, that was a really scary night.”

She was in America in 1991, soon after Nothing Compares 2 U had topped the charts. Although Prince had written the song for his side project, the Family, he’d had nothing to do with her recording. One day she got a call saying he’d like to meet her. A chauffeur-driven car arrived to take her to his house. From the off, she says, Prince acted strangely. He told her he didn’t like the language she used on TV and made it clear he was unhappy she was not his protege. Things soon got tense. She says the evening ended up with him locking her in his house, insisting they have a pillow fight, then hitting her with a hard object hidden inside the pillowcase. O’Connor says she managed to get away and he chased her in his car. Eventually she escaped. She has talked about this night before now, but previously she seemed to laugh it off. Not this time.

What does she think would have happened if Prince had caught her? “I think he would have beat the shit out of me.” Even talking about it after all these years, she looks shaken. What was the scariest moment? “When he was sitting on a chair by the front door and he wouldn’t let me out. His irises dissolved and his eyes just went white. It was the scariest thing I’ve seen in my life.” If he had still been alive, does she think there would have been a #MeToo moment about Prince? There still might be, she says. “I’m interested to see if that does happen because I know one woman he put in hospital for months. And she didn’t make a complaint. I think he was a walking devil. He wasn’t called Prince for nothing.” Did they ever meet after that? “No, I wouldn’t go fucking near him, no way. And he never attempted to meet me. I could have gone to the police and made a report, but I didn’t. I was just so glad to be out of it.”

As well as the traumatic stuff, Rememberings is hilarious at times. Every minute she is falling in love with someone new – invariably a priest or yet another man called John. She describes gleefully how she had never fitted the Catholic template: “Four children by four different men, only one of whom I married, and I married three other men, none of whom are the fathers of my children.” In 2011 she made a call-out on social media for a “sweet sex-starved man”. After a few unsatisfactory responses, Mr Right offered his services, and this resulted in her brief fourth marriage.

With Peter Gabriel in 1991: ‘He had a great tenderness about him.’ Photograph: Michel Linssen/Redferns

She describes the man who took her virginity at 14 as her “deflorist”. She admits she stole the term from her brother, the celebrated novelist Joseph O’Connor. Is she surprised there’s been so much sex in her life? “No, because I was a horndog. I was like every other girl in a band. We all fucked our way around America.”

She stops, and says she has a confession. “To be honest, I exaggerated how slutty I was. I had a couple of affairs on tour with crew members, but I didn’t do my slutty years till I was 49. Then I went on a load of dating sites. I never did any one-night stands before, and then I did the entire slutty college years in six months.” Did she enjoy it? “Oh yeah, I loved eso. But it was time for it to stop.”

There are also honourable – or dishonourable – mentions of celebrity boyfriends. She writes that Peter Gabriel, who was divorced from his first wife when they dated in the early 90s, regarded her as his “weekend pussy”. Did that upset her? “Yes, I was really hurt because he had chased me for about a year as if he was madly in love with me. He was the type of dude who you’d be away with and he’d put a note under the door to tell you he’s just about to go out on a date with another girl. And he’d get you down for the weekend and then say, you know this isn’t going to go any further.” She says, “Because of Peter, I’ve always drilled it into my sons that you must never tell a woman you love her to get her into bed.” She says she doesn’t want to give the wrong impression of Gabriel, though. “To be fair, he also has a great tenderness about him.”

‘Now I’ve had six years on my own, I love it.’ Photograph: Linda Brownlee/The Guardian

Anyway, this is all the past, she insists the hysterectomy has done for her libido. “I don’t even look at policemen’s arses any more,” she says sorrowfully. “I used to look at them a lot especially motorcycle cops. I’d completely objectify them.” A little smile plays across her face. “There has been quite a hot electrician around my house for the last while.” See, I say, there’s still hope. “Well, it’s six years since I either had sex or went out with anybody, and now I’ve had six years on my own, I love it. The thought of having to shave your legs, pluck your eyebrows, hold in your stomach, stick out your arse, always stress, stress.”

While we’re on sex, she’s got a joke for me. “I went to the doctor. He told me to stop wanking. I said, ‘Why?’ and he said, ‘Because I’m trying to examine you.’” She laughs. “I love that joke.”

I ask O’Connor why she thinks she has has had so few hit records. Simple, she says – it’s never been a priority. For her, music has always been a form of therapy. When she did Top Of The Pops, she just regarded it as an opportunity to get “this shit I have to get off my chest”. “The only reason to make an album is because you’ll go crazy if you don’t. If you make it because you want to be famous or impress the fella down the road or to make money, it’s not going to be a good record.”

Having said that, she did earn a fortune from music. “I made 10 million quid on the second album [I Do Not Want What I Haven’t Got] . I probably should have made more. I gave away half of it.” ¿Por qué? “A priest told me: when you grow up and get a job, pay back the money you stole. So as soon as I got the money, I doled it out in various ways to different charities and people.” That’s not in the book, I say. She looks embarrassed. "No. Because you’re not supposed to say when you’ve done a good deed.”

‘I am born for live performance’: in August 1989, at a gig marking the 20th anniversary of the march on the British embassy in Dublin. Photograph: Independent News and Media/Getty Images

She’s probably still most famous for ripping up the picture of John Paul II. Has that defined her career? “Yes, in a beautiful fucking way. There was no doubt about who this bitch is. There was no more mistaking this woman for a pop star. But it was not derailing people say, ‘Oh, you fucked up your career’ but they’re talking about the career they had in mind for me. I fucked up the house in Antigua that the record company dudes wanted to buy. I fucked up su career, not mine. It meant I had to make my living playing live, and I am born for live performance.”

Despite everything that has happened to her – the abuse, the breakdowns, the betrayals and fallouts – she has never lost her faith. Yes, she has been hypercritical of formalised religion, particularly the Catholicism she was born into, but that’s different. Religions are simply platforms for faith, she says, and she decided Catholicism was a lousy platform, so she chose Islam. “I guess I was born with a huge faith and it never left and nothing would shake it,” she says.

Why did she become a Muslim? “What I like about Islam is that it is anti-religious. In the same way that Jesus was a militantly anti-religious figure, Allah is saying that people are not to worship anything but God. The worst thing that happened to God is religion.” She means we’ve spent too long worshipping priests rather than God. “Islam is the most maligned religion on Earth because it has the truths that would make you not worship money, make you not steal, make you be good to your brothers and sisters, make you gentle.”

With first husband John Reynolds. Photograph: © John Reynolds

We’ve been chatting for hours, so we call it a night. But over the following days she calls and texts with corrections and additional information. There are new stories about her mother, some horrific, some funny (“One evening some friends of hers called round – she gave them dog food on toast and told them it was paté”). There are reminders of how much she adores her father, her children and two of her ex-husbands. (“My first husband, John Reynolds [who was also her producer], is still my best friend.”) And, most importantly, there are pleas not to misrepresent her. “Don’t make it all misery,” she commands. “Just remember, my story’s not Angela’s fucking Ashes.”

Last time we met it was a period of relative stability in her life. At the end of that interview I asked if she thought her state of calm could be permanent, and she bridled. “People always say to me, ‘Do you think your happiness is going to last?’ as if I’m teetering on some edge,” she said, before telling me it was “bollocks”.

Now she feels differently. She knows things are going well at the moment – she is happy living alone, she’s got a good relationship with her children – but she knows nothing is permanent. “I think I’m good now. But I’m not stupid enough to think I won’t have relapses. I’m not stupid enough to think I won’t end up in hospital again. I’m a recovering abuse survivor and it’s a life’s work. It’s not like you get reborn or something.” She lifts her hijab slightly, showing more of her cropped hair, and she smiles again. For a moment, she looks just like the angelic skinhead of old. “So yeah, I’m always going to be a bit of a crazy bitch, but that’s OK.”


Sinead O'Connor No Longer Alone In Church Protest

In this Oct. 5, 1992, image from video released by NBC, singer Sinead O'Connor tears up a photo of Pope John Paul II during a live appearance on Sábado noche en directo.

In a 1992 appearance on Saturday Night Live, Sinead O'Connor sang an a cappella version of the Bob Marley song "War," but substituted the word "racism" with "child abuse" in protest of sexual abuse in the Catholic Church. What she did at the end of the song shocked viewers: She held up a picture of Pope John Paul II and ripped it in two.

Eighteen years later, amid continuing revelations of sexual abuse in the Catholic Church, O'Connor's anger is matched by the public worldwide. A Facebook page has even been started called "Apologize to Sinead O'Connor NOW."

O'Connor spoke recently with NPR's Guy Raz about ripping up the photo and how she feels about the church today.

"I'm an intelligent woman. I knew how people would react," she says. "I considered myself a spiritually, intellectually developed woman. . I was perfectly willing to deal with the consequences, the main one of which was people saying I'm a nutcase, which I agree with anyway."

I was perfectly willing to deal with the consequences, the main one of which was people saying I'm a nutcase, which I agree with anyway.

O'Connor says she wasn't looking to be vindicated.

"It's more important to realize that they [the victims] have been vindicated and believed and treated with respect after struggling for, some of them, nearly 40 years, literally, to be recognized," she says.

In spite of her objections to the church's handling of abuse, she says she loves the institution.

"A lot of people misinterpret me and think I'm somehow anti-Catholic, and I'm not," she says. "I've acted out of a passionate love of the Holy Spirit and what is good about Catholicism. . I have nothing but respect for any priest and nun that I've ever met. . They've been disrespected and misrepresented. I think there's so much that's beautiful about Catholicism, but that has been clouded by the cover-up more even than the abuse."

She questions the beliefs of those in the church who would hide abuse: "[It's] as if they don't believe in God. They certainly don't believe in a God that is watching them or what they're doing."

O'Connor says new leadership is needed in the Catholic Church and supports democratic elections for the pope. She says she feels the flurry of abuse revelations over the past few years is just evidence that the Holy Spirit is "doing some serious housekeeping" and exposing the lies.

But she's still hopeful about the future of the institution: "We don't want to throw the baby out with the bath water. There's something beautiful there."


Sinead O’Connor explains why she ripped up photo of the pope on ‘SNL’

After years of speculation, Irish-English musician Sinead O’Connor has finally revealed her rationale behind her infamous incident as a “Saturday Night Live” host in which she destroyed a photo of the Pope. The “Trouble Of The World Singer” dropped the bombshell in her new memoir “Rememberings,” which was excerpted this week by Rolling Stone.

The event occurred in October 1992, when the “Troy” singer shredded a pic of Pope John Paul II on stage while hosting “SNL.” The stunt got the Grammy winner exiled from NBC for life and also booed offstage at a Bob Dylan tribute concert a few weeks later, Rolling Stone reported.

At the time O’Connor, now 54, said she had torn up the photo to protest sexual abuse of children by the Catholic church. However, she recently revealed that the story goes much deeper.

“My intention had always been to destroy my mother’s photo of the pope,” she said. “It represented lies and liars and abuse. The type of people who kept these things were devils like my mother.”

O’Connor said she visited her mother’s home after her death and “took down from her bedroom wall the only photo she ever had up there, which was of Pope John Paul II.”

The performer explained that “it was taken when he visited Ireland in 1979.” She recounted how the Pope had told the”‘young people of Ireland” that he loved them after making a show of kissing the ground at the Dublin airport as if the flight had been “overly frightening.”

She said she kept it with her for years. “I never knew when or where or how I would destroy it, but destroy it I would when the right moment came,” she said.

Prior to her “SNL” appearance, the Irish-English singer had been reading accounts in Irish newspapers about children abused by priests, who later got off scot-free.

The photo-ripping stunt itself was reportedly inspired by a 1978 incident when Bob Geldof tore up a photo of Olivia Newton-John and John Travolta on “Top of the Pops.” The musician was reportedly furious because the duo’s record “Summer Nights” had topped the charts for seven weeks before his hit single “Rat Trap” finally bumped them off.

Almost 30 years on, O’Connor has no regrets over ripping the Pope on camera.

“Everyone wants a pop star, see?” she wrote. “But I am a protest singer. I just had stuff to get off my chest. I had no desire for fame.”

This isn’t the only bombshell the “Black Boys On Mopeds” performer divulged in her memoir. O’Connor spilled the beans on a hellish incident in 1990, when deceased pop icon Prince allegedly threatened to beat the crap out of her in broad daylight, chasing her around his car early one morning on an LA freeway.


25 Years Ago: Sinead O’Connor Tears Up a Photo of the Pope on ‘Saturday Night Live’

In 1992, long before there was a Destacar movie, nearly a decade before its scandals became front-page news, Sinead O&aposConnor was fed up with the Catholic church. Angry and frustrated with a culture that irreparably harmed children, she struck the heart of the organization in an unlikely and unexpected way. The Irish singer-songwriter&aposs moment came on Oct. 3 of that year, during her appearance as the musical guest on NBC&aposs Saturday Night Life.

The artist who first came on the scene with the Grammy-nominated 1987 album The Lion and the Cobra performed an a cappella cover of Bob Marley&aposs "War." The track comes from his 1976 album with the Wailers, Rastaman Vibration, which drew its anti-apartheid song&aposs lyrics come from an Oct. 4, 1963 United Nations speech by਎thiopian਎mperor Haile Selassie.

But O&aposConnor਌hanged some of these lyrics to represent the plight of abused youth rather than racial inequality. As she sang about the children, she held up a photo, as she had done in rehearsal. & quotWe have confidence in good over evil," she sang, except where she had previously਋randished an image of orphaned children, she was now holding one of Pope John Paul II —ਊnd tearing it up, tossing its tattered pieces at the camera. "Fight the real enemy," she said defiantly.

The very photo had been on her own mother&aposs wall since 1978, she told the Irish magazine, Hot Press, according to the Guardian.

The studio was stunned into silence but critics swiftly raised their voices, with NBC receiving approximately 4,400 calls in response to O&aposConnor&aposs actions. Only a handful of the calls were in praise. The network had no prior knowledge of O&aposConnor&aposs plans, but chose not to edit the performance for the delayed West Coast broadcast, although reruns of the episode use O&aposConnor&aposs rehearsal footage instead.

But that O&aposConnor would take a radical stance is itself not unexpected. The artist was on the rise, especially with her 1990 hit Prince cover "Nothing Compares 2 U" off of her second album I Do Not Want What I Haven&apost Got.਋ut her fame was also being fueled by her political pronouncements. In 1989, she announced her support for the Irish Republican Army, before renouncing it the next year. A year later, she refused to perform in New Jersey if the "Star Spangled Banner" were played before the concert began. And in 1991, she refused to accept a Grammy Award for Best Alternative Album, as a protest against the commercialism of the awards show.

The act itself, the form of protest she employed on Saturday Night Life, was inspired by Bob Geldof. She told Hot Press, "When the Boomtown Rats went to No. 1 in England with Rat Trap, [Bob] Geldof went on Top of the Pops and ripped up a photo of John Travolta and Olivia Newton-John, who had been No. 1 for weeks and weeks before. And I thought, &aposYeah, f---! What if someone ripped up a picture of the pope?&apos Half of me was just like: &aposJesus, I&aposd love to just see what&aposd happen.&apos"

A week later as Saturday Night Live&aposs host, Joe Pesci displayed the same tattered photo during his monologue, saying he had taped it back together. He received huge applause. "She&aposs lucky it wasn&apost my show. Cause if it was my show, I would have gave her such a smack," he added.

During an Oct. 16਋ob Dylan tribute at New York City&aposs Madison Square Garden, she witnessed the backlash in person. She took to the stage to perform "I Believe in You," but boos stopped it before she could begin singing. She fought back by singing "War" again, then Kris Kristofferson, the master of ceremonies for the evening, went out and gave her a big hug, telling her "don&apost let the bastards get you down."

Sábado noche en directo mocked her and Kristofferson&aposs part in the Dylan event later that season.

Kris Kristofferson Stands By Sinead O𠆜onnor

It certainly wasn&apost the only public outcry against her protest. Days after the concert, a 30-ton steamroller in front of Chrysalis Records&apos Rockefeller Center offices crushed an enormous pile of records, cassettes and CDs bearing O&aposConnor&aposs name. The event was put together by the National Ethnic Coalition of Organizers, which promised to donate $10 to charity for every one of her albums sent in. They received more than 200.

"Under our system of government Sinead O&aposConnor has every right to do what she did, but we also have the right to express ourselves," said Arnold Burns, president of the organization, but their plans to send the collection of smashed album bits to O&aposConnor failed when she couldn&apost be located.

Her spokeswoman at the time, Elaine Shock, responded, "How are they going to get it to her? I don&apost even know where she is. It&aposs not like Santa Claus where you can address him in care of the North Pole. It can&apost be &aposSinead O&aposConnor, Europe.&apos"

Around the same time, O&aposConnor sent a letter to dozens of news organizations. "The only reason I ever opened my mouth to sing was so that I tell my story and have it heard," she wrote. "My story is the story of countless millions of children whose families and nations were torn apart in the name of Jesus Christ."

A month after the SNLਊppearance, she further explained herself in an interview with Time.

"It&aposs not the man, obviously—it&aposs the office and the symbol of the organization that he represents," she said. "In Ireland we see our people are manifesting the highest incidence in Europe of child abuse. This is a direct result of the fact that they&aposre not in contact with their history as Irish people and the fact that in the schools, the priests have been beating the s--- out of the children for years and sexually abusing them. This is the example that&aposs been set for the people of Ireland. They have been controlled by the church, the very people who authorized what was done to them, who gave permission for what was done to them."

O&aposConnor went on to connect her own childhood abuse to the Catholic church. "Sexual and physical. Psychological. Spiritual. Emotional. Verbal. I went to school every day covered in bruises, boils, sties and face welts, you name it. Nobody ever said a bloody word or did a thing," she said. "Naturally I was very angered by the whole thing, and I had to find out why it happened. The thing that helped me most was the 12-step group, the Adult Children of Alcoholics/Dysfunctional Families. My mother was a Valium addict. What happened to me is a direct result of what happened to my mother and what happened to her in her house and in school."

This was hard to grasp for Americans, who, in 1992, weren&apost as familiar with the abuse of the Catholic church and ensuing cover-ups. But a decade later, in an interview with Salon, O&aposConnor noted, "It&aposs very understandable that the American people did not know what I was going on about, but outside of America, people did really know and it was quite supported and I think very well understood."

On 2005&aposs Throw Down Your Arms, O&aposConnor released a studio version of her take on "War."

Though she has often maintained that she has no regrets about her Sábado noche en directo performance, in 1997, in an interview with the Italian newspaper Vita, O&aposConnorਊsked the church for forgiveness.


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